Reforma del retablo

En las próximas semanas la Cofradía va a llevar a cabo la reforma del cuerpo bajo del retablo principal de nuestra iglesia, en el que se encuentra Nuestro Padre Jesús Nazareno.

El proyecto incluye la vuelta del Sagrario al centro del altar, de forma que volverá a ocupar el lugar mas destacado del templo con el objetivo de potenciar y aumentar la devoción a la Sagrada Eucaristía, que es uno de los fines principales de la Cofradía.

Esta reforma surge de la necesidad de recuperar el esplendor original del retablo así como de la recomendación de nuestro Obispo Auxiliar, D. Luis Argüello, de devolver el Sagrario al centro del templo; no es una obra ni para nuestra iglesia ni para nuestra Cofradía ni para los cofrades; es una obra que hacemos para Dios y para una mayor y mejor devoción a Jesucristo, verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento.

Para poder llevarla a cabo necesitamos la colaboración de todos aquellos que deseen y puedan contribuir. Para ello, en la sacristía, hay una urna en la que depositar donativos de forma anónima. También pueden entregarse donativos los viernes por la tarde (de 18:30 a 21) en la tesorería de la Casa de Hermandad. Por último puede hacerse una transferencia bancaria a la cuenta de la Cofradía:  ES84 0049 5450 01 2116248275

Explicación y motivación del proyecto:

En agosto del año 2005 se eliminó la escalinata de mármol blanco (que se había construido en los años 1940-1941) tras un acuerdo del Cabildo General que instaba a adecuar el presbiterio del templo a las nuevas necesidades litúrgicas y a mover el Sagrario al altar de San José. Así, al retirar los añadidos, quedó patente que el cerramiento original del retablo, fechado a principios del siglo XIX, había sido eliminado, por lo que hubo que hacer un cierre que cubriese todo el cuerpo bajo del mismo, obtándose por una solución de  placas de cartón-yeso pintadas pretendiendo imitar el marmoleado del resto del conjunto.

En ese momento, y tras toda la rehabilitación de la Casa de Hermandad, la Cofradía no podía hacer frente a una intervención mayor por los muchos gastos que ya tenía. Actualmente, 13 años después, y como decimos siguiendo la recomendación de Monseñor Argüello, el Cabildo de Gobierno se plantea dar continuidad a aquel proyecto del año 2005. En primer lugar se contactó con los restauradores Iván López y Diana Álvarez (con dilatada experiencia en restauración de patrimonio artístico, mucho de ello en la provincia de Valladolid) para que estudiasen el retablo, su estado, historia e intervenciones, y guiasen las actuaciones que se podían acometer. Además se hizo una cata, eliminando un pequeño trozo de la placa de cartón yeso para conocer el estado de la madera y policromía originales del retablo; la grata sorpresa fue descubrirlos en un excelente estado de conservación, lo que guió los pasos en la dirección a la recuperación de la imagen primera del conjunto, tal y como fue diseñado y construido.

No obstante, aquella construcción primitiva incluía los elementos litúrgicos propios de la época, entre otros los necesarios para oficiar la Eucaristía de espaldas a los fieles. Obviamente, y continuando el acuerdo de aquel Cabildo General del año 2005, el presbiterio debe estar adecuado a las necesidades actuales, por lo que se ha optado por reconstruir el frontal original pero de forma visual, y no con las dimensiones que aquel tenía, ya que se volvería a ocupar el presbiterio tal y como lo hacía antes de eliminar el mármol. Para despejar definitivamente el presbiterio, la construcción se realizará rehundiendo la parte central de la estructura, de forma que el efecto visual es similar, pero adecuándose a lo que la iglesia, los cofrades y los fieles demandan hoy en día. Por último, añadir que el Sagrario que se colocará es el mismo que está hoy en día, adecuándolo a su nueva ubicación.

Las opciones eran diversas, pero la determinación de mantener la esencia de lo explicado y acordado en el Cabildo General del pasado mes de octubre, el estudio artístico e histórico por parte de los restauradores y la viabilidad económica de la empresa, teniendo además muy en cuenta las indicaciones del Sr. Rector, nos han llevado a optar por este diseño, que culmina la actuación iniciada hace años con la supresión de la reja, el púlpito y la escalinata de mármol. Estamos convencidos de que será del agrado de la mayoría de los cofrades y que contribuirá a aumentar la devoción, la oración y la religiosidad de todos los hermanos, devotos y fieles de Jesús Nazareno, que es el fin principal de nuestra Cofradía.

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